Imagen-sello-fund-libertad

Spanish English Portuguese
20 Nov 2017

Día internacional del Niño

Un grupo de 15 mujeres escucha atentamente cómo preparar un rico guiso con banana verde mientras otras aprenden a moler harina de cacahuete, muy nutritiva, para las papillas de sus bebés. Algunos son tan pequeños que se pierden entre la tela de la capulana donde los suelen transportar sus madres.

La mayoría de ellas no tiene nada que echar a la cesta de la compra, salvo lo que les proporciona la naturaleza. Por eso, quieren aprender a “cocinarla” y poder alimentar a sus hijos que, en algunos casos, están en riesgo de padecer desnutrición crónica.

Es viernes y, como todos los viernes, estas mujeres acuden a las charlas que los activistas de la Fundaçao Encontro imparten a las madres sin recursos de Massaca y otras seis aldeas mozambiqueñas de alrededor. También pesan y miden a los más pequeños para llevar un control de su desarrollo.

“Es muy importante que aprendan a usar lo que tienen. Si la madre solo cultiva maíz para hacer xima (papilla con harina de maíz, agua y sal) sus hijos solo comerán eso. Hay que enseñarles a cultivar y utilizar otros recursos como la moringa, un árbol cuyas hojas tienen mucha proteína, vitaminas y calcio, para que tengan variedad en la alimentación”, asegura Miquelina Foquissane, de 32 años.

Ella es una 'khumbuka', una de los 60 activistas que trabaja en la Fundaçao Encontro que contribuye al desarrollo de las comunidades locales en el sur de Mozambique.

Uno de los principales objetivos de esta ONG es detectar a niños en situación de vulnerabilidad para darles asistencia. Son unos 400 menores, en su mayoría huérfanos y al borde de la marginación, de cuatro aldeas incluida Massaca, con una población de entre 15.000 y 20.000 habitantes.

“Tenemos que tenerlos localizados para poder ayudarlos e integrarlos. Les ofrecemos alimentación, educación, uniformes y material escolar que cuesta unos 30 euros al mes por niño” explica a RTVE.es, María José Castro, la española que dirige esta ONG mozambiqueña.

A la cama sin cenar

La mayoría de estos menores solo comen cuando van a la escuela, de ahí la importancia de su asistencia. “Parte del trabajo de los 'khumbuka' es realizar visitas domiciliarias para sensibilizar a las familias de estos pequeños, para que coman, vayan al colegio y se hagan cargo de su infancia. Hay que educar y sensibilizar a los mayores para que protejan a los menores” asegura Castro.

Acompañamos a un 'khumbuka' o trabajador social para comprobar cómo y en qué condiciones viven estos menores. Uno de ellos es Sara Vasco que apenas sonríe. No tiene muchos motivos.

Es una niña de seis años que lleva la cabeza rapada casi al uno. Desde la altura de un adulto se aprecia cómo su cuero cabelludo blanquea debido a la deshidratación por la tiña que padece. Un par de aros como pendientes es su único "toque" femenino, y unas botitas rojas que parecen el "último grito" en la aldea.

Sara casi no se acuerda de sus padres. Ambos murieron de SIDA y ella se ha quedado al cargo de sus hermanos. Nos recibe el segundo, Sufiço, de 24 años y sin trabajo. Cuando le sale alguna chapuza como pedrero suele cobrar entre 1.500 y 2.000 meticales al mes, menos de 30 euros.

Sara Vasco, junto a su cuñada
 
Sara Vasco, junto a su cuñada.

Vive con una bella joven, de 16 años, embarazada de seis meses. Es ella, en realidad, quien ”se ocupa” de la menor. La nueva cuñada de Sara reconoce que la mayoría de las noches se van a la cama sin cenar. Lo de "ir a la cama" también es un decir porque Sara Vasco duerme en el suelo, sobre una estera.

Laina es amiga de Sara y tiene un descaro poco habitual para sus seis años. Posa con sus trenzas de mentira y sonríe como una modelo para la fotografía sin avergonzarse de su sudadera sucia. Juega con sus hermanos y primos, sin miedo, al lado de unas brasas humeantes donde su hermana de 11 años está cociendo, literalmente, un barreño de arroz.

Laina posa con sus trenzas postizas
Laina posa con sus trenzas postizas.

Al mando de esta familia está Percina, una joven de 25 años, tía de Laina y madre de otros tres hijos a los que abandonó el padre. Percina cuenta a RTVE.es que es ella quien cuida a sus hijos y sobrinos porque la madre de Laina fue “a curarse de unos males espirituales y no sé cuándo volverá”.

El padre de Laina tampoco quiere saber nada de ella. En casa, solo entran unos pocos meticales cuando la tía Percina trabaja barriendo o fregando otras casas. Se queja de que no tiene nada qué cultivar y de que casi nunca puede comprar carne o pollo para acompañar al arroz.

"Si no fuera por los 'khumbuka', serían niños abandonados" dice María José Castro, serían niños abandonados, casi malnutridos y lo que queremos es que crezcan con dignidad.

Neyma es otra de las menores que come en la escuela gracias a la beca de la Fundaçao Encontro. Vive con su abuela y, como la mayoría de las noches, suele ir a dormir con el estomago vacío. Tiene siete años y parece tímida aunque resuelta.

Neyma, otra de las menores que atiende la Fundaçao Encontro
 
Neyma, otra de las menores que atiende la Fundaçao Encontro.

Cuando se entera de que la van a fotografiar escapa corriendo a un grifo cercano, en su casa no hay agua, a lavarse las piernas llenas de barro y a cambiarse de ropa.

Su nuevo estilismo es una camiseta húmeda, recién cogida de la cuerda, y agujereada por el uso y un par de chanclas cuatro números más grande. No importa, hay que ponerse guapa delante del objetivo.

Ana Jimenez
Casa do Gaiato de Massaca en Maputo.

{modulegaleria-blog-dia-internacional-nino}

 

 

JoomBall - Cookies

Noticias lista

  • ¡Feliz cumpleaños, Chabane! >

    El pequeño Chabane ha cumplido 5 años. Anoche, tras la cena, para los más pequeños hubo fiesta.  Juguetes, globos, zumos Leer Más
  • Primer día de escuela >

    Comenzaron las clases  en Casa do Gaiato, igual que en todo Mozambique. Se acabó la brincadeira veraniega. Toca ponerse el uniforme, obligatorio en el estado,  Leer Más
  • Día de rodaje. Cuidados pre-natal >

    Un altísimo índice de mujeres mozambiqueñas, como tantas  africanas, dejan sus embarazos en manos del destino, la experiencia de sus Leer Más
  • El reencuentro de Vasquinho y su madre >

    Uno de los lugares más transitados de Casa do Gaiato es el pequeño corredor abierto por el que se accede al despacho Leer Más
  • Un viaje muy especial >

    Artículo escrito por Inés Gil de Antuñano Nos disponemos a volver a Casa do Gaiato desde Maputo. Hay diferentes medios de Leer Más
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8

Boletín de noticias