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28 años. Desde 2010 trabaja como administrativo en Casa do Gaiato.

“A veces creo que conozco más esta casa que la mía”, comenta sonriendo.

Amilcar lleva tres años casado con Luisa Albiño, una estudiante de Administración Pública.  Piensan en los hijos, un máximo de tres, pero no para un futuro cercano. Si lo habitual es que el trabajo le robe casi todo su tiempo, ahora que el curso ha comenzado y será también profesor de diseño, Amilcar se prepara para funcionar a  45 revoluciones por minuto.

Se dice hombre casero, con empeño en dedicar a su familia el tiempo que le queda libre.  “Salvo fregar los cacharros, me gustan todas las tareas de la casa.  La limpieza del fin de semana es cosa mía.  Cocino muy bien. Los asados de carne son mi especialidad, sobre todo con una cerveza al lado”.  Y me recita una retahíla de verduras: couve, matapapa, cacana, y hojas de mboa.

Sus amigos le tienen por un incorregible y ameno charlatán. Puedo asegurar que están en lo cierto. Solo hay un asunto capaz de silenciarle: los detalles de su propia infancia. En 1999 su padre, de profesión contable, acusado de un desvío ilegal de fondos, fue declarado en busca y captura.  Terminó en la cárcel. Los maestros de Amilcar no tuvieron el menor pudor en contar el episodio delante de todos sus compañeros.  “Yo solo quería salir corriendo. Ver a mi padre entre rejas me marcó para siempre”. 

Estudios interrumpidos y trabajos precarios para volver a estudiar. En ese bucle transcurren los siguientes años de su vida.  “Fui sirviente y jardinero en Aguas de Mozambique por 75 menticais al día. (Menos de dos euros). También estuve en el registro de nacimientos”.

No oculta la desesperación de aquellos tiempos. Hasta el 23 julio de 2010, fecha grabada con mayúsculas en su calendario.  Una mañana recibe una llamada, ¡bendita llamada!, de Casa do Gaiato.

-        ¿Qué sabes hacer? Dijo una voz al otro lado del teléfono.

Era Quitería. Tras repasar su currículo, se interesó por él. El milagro se activaba. En poco tiempo estaría trabajando en el despacho de al lado.

Ante ella, dice sentirse a veces como un jovencito que necesita desahogarse.  “Quiteria, que me conoce, cierra la puerta y dice,  “a ver. ¿Qué pasa?”. Y se regalan esos minutos tan necesarios de educación emocional.

 Hablando de la Casa pone en la balanza las ventajas de un proyecto que admira, sabiendo que no es la panacea para solucionar todos los problemas de una zona copada de carencias. 

“Al menos no dudes que esta labor repercute en el crecimiento del país. La Guerra Civil dejó muchísimos huérfanos que en Mozambique acaban siendo gaiatos, niños de la calle”.

Su sueño pendiente es convertirse en arquitecto.  En 2011 trató de aproximarse con un curso de aparejador que consumía todo su salario.  ¿Retomará?  

“Es posible. La vida me ha enseñado que no debemos renunciar a nada”.

 

 

 

 

 

Amilcar Bonifacio Machango

Adulto antes de tiempo

 

28 años. Desde 2010 trabaja como administrativo en Casa do Gaiato.

“A veces creo que conozco más esta casa que la mía”, comenta sonriendo.

Amilcar lleva tres años casado con Luisa Albiño, una estudiante de Administración Pública.  Piensan en los hijos, un máximo de tres, pero no para un futuro cercano. Si lo habitual es que el trabajo le robe casi todo su tiempo, ahora que el curso ha comenzado y será también profesor de diseño, Amilcar se prepara para funcionar a  45 revoluciones por minuto.

Se dice hombre casero, con empeño en dedicar a su familia el tiempo que le queda libre.  “Salvo fregar los cacharros, me gustan todas las tareas de la casa.  La limpieza del fin de semana es cosa mía.  Cocino muy bien. Los asados de carne son mi especialidad, sobre todo con una cerveza al lado”.  Y me recita una retahíla de verduras: couve, matapapa, cacana, y hojas de mboa.

Sus amigos le tienen por un incorregible y ameno charlatán. Puedo asegurar que están en lo cierto. Solo hay un asunto capaz de silenciarle: los detalles de su propia infancia. En 1999 su padre, de profesión contable, acusado de un desvío ilegal de fondos, fue declarado en busca y captura.  Terminó en la cárcel. Los maestros de Amilcar no tuvieron el menor pudor en contar el episodio delante de todos sus compañeros.  “Yo solo quería salir corriendo. Ver a mi padre entre rejas me marcó para siempre”. 

Estudios interrumpidos y trabajos precarios para volver a estudiar. En ese bucle transcurren los siguientes años de su vida.  “Fui sirviente y jardinero en Aguas de Mozambique por 75 menticais al día. (Menos de dos euros). También estuve en el registro de nacimientos”.

No oculta la desesperación de aquellos tiempos. Hasta el 23 julio de 2010, fecha grabada con mayúsculas en su calendario.  Una mañana recibe una llamada, ¡bendita llamada!, de Casa do Gaiato.

-        ¿Qué sabes hacer? Dijo una voz al otro lado del teléfono.

Era Quitería. Tras repasar su currículo, se interesó por él. El milagro se activaba. En poco tiempo estaría trabajando en el despacho de al lado.

Ante ella, dice sentirse a veces como un jovencito que necesita desahogarse.  “Quiteria, que me conoce, cierra la puerta y dice,  “a ver. ¿Qué pasa?”. Y se regalan esos minutos tan necesarios de educación emocional.

 Hablando de la Casa pone en la balanza las ventajas de un proyecto que admira, sabiendo que no es la panacea para solucionar todos los problemas de una zona copada de carencias. 

“Al menos no dudes que esta labor repercute en el crecimiento del país. La Guerra Civil dejó muchísimos huérfanos que en Mozambique acaban siendo gaiatos, niños de la calle”.

Su sueño pendiente es convertirse en arquitecto.  En 2011 trató de aproximarse con un curso de aparejador que consumía todo su salario.  ¿Retomará?  

“Es posible. La vida me ha enseñado que no debemos renunciar a nada”.

 

 

Aprovechando que hoy es el Día Internacional de la Salud os dejamos este post en el que os presentamos brevemente las acciones que la Fundación Mozambique Surdesarrolla para mejorar las condiciones de vida de miles de personas en el sur de Mozambique.

En el último año y medio hemos realizado diversas proyectos entre los que destacan los siguientes:

  • Apoyo a los Centros de Salud Materno-Infantil de Massaca, Mahelane, Changalane y Mahanhane. Hemos ayudado con la aportación de medicamentos y la formación de personal de enfermería.
  • Programa de Salud Buco-Dental. Se han realizado hasta 500 tratamientos buco-dentales.
  • Programa de Salud Visual. Realización de un screening visual a 732 alumnos de 8 a 18 años de Massaca. Un total de188 pacientes fueron revisados, con un resultado de 141 gafas graduadas prescritas.
  • “1 Semilla, 1 Vida”. Este proyecto, realizado en estrecha colaboración con laFundación Antena 3, hará que 400 niños salgan de la desnutrición a la vez que se tomarán las acciones debidas para prevenirla. más info.
Jóvenes oftalmólogos formados en los últimos años
Hospital de campaña para luchar contra el Cólera
Niños atendidos en nuestra enfermería de Massaca

En esta línea de acción no sólo hemos luchado contra enfermedades como el SIDA, el Cólera y la Malaria, sino que nuestros esfuerzos también han ido encaminados a la prevención de éstas y a la sensibilización de la sociedad para tomar las precauciones necesarias.

Pozos para prevenir enfermedades transmitidas por aguas contaminadas
Campaña de prevención contra el Cólera

Si quieres conocer más acerca de nuestros programas de salud visita nuestra página web ocontáctanos. También puedes ayudar haciéndote socio colaborando. Muchas gracias.

Mujeres beneficiarias de la construcción de pozos de agua potable

El pasado mes de Marzo estuvimos impartiendo clases de fotografía a los niños del orfanato de Casa do Gaiato. Gracias a la colaboración de FNAC, NIKON y de varios donantes particulares pudimos llevar varias cámaras con las que los chicos hicieron sus primeros pinitos en el mundo de la fotografía.

Estos son algunos de las fotos realizadas durante el taller en las que aprendieron a utilizar las normas básicas de composición.

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Hola a todos,

Me llamo Marta, y soy una de las voluntarias de la Casa do Gaiato de Maputo. Llegué aquí gracias a que la Fundación Mozambique Sur intercedió por mí, contando a los responsables de la casa quién soy y a qué me dedico. Qué majos.

Así que aquí estoy, desde hace más de dos meses, en este lugar perdido del mundo, en una familiar casa de acogida, además de escuela, en medio de una montaña de la aldea de Massaca, entre la ciudad de Maputo y Suazilandia. Esto es un oasis en el que corren por aquí y por allá alrededor de ciento cincuenta chavales, y durante la semana se suman otros varios cientos que vienen desde sus aldeas en autobús, el machimbombo, para asistir a la escuela.

La organización de la Casa me tiene absolutamente impresionada. Los niños que aquí viven, en un ejercicio de auto-responsabilidad que desde la dirección tratan de potenciar, se encargan de realizar prácticamente todas las tareas, siendo supervisados por profesionales en las tareas más delicadas. Desde limpiar las habitaciones, preparar las comidas, atender las mesas, la jardinería, el huerto, el cuidado, limpieza y manutención de los animales, el lavado y planchado de la ropa y hasta las curaciones sencillas. También se cuidan entre ellos. La Casa do Gaiato se divide en varias casitas en las que viven los niños según grupos de edad, además de algunos supervisores por casa que suelen tener unos pocos años mas. Los que hacen estudios superiores no viven aquí. Son hijos mayores que tienen que salir de casa y vivir donde estudian; ese es uno de los pesos pesados en concepto de gastos económicos.

Pero no es oro todo lo que reluce. Muchos de estos niños aquí han vivido cosas que la mayoría de nosotros no viviremos en la vida. Algunos están más solos que la una, y otros… pues digamos que es mejor que estén solos que mal acompañados. También están las familias que no pueden alimentar o cuidar a sus hijos, y por eso están aquí. Gracias a la seguridad y la calma que les produce la repetición de horarios, el ambiente limpio y tranquilo, la belleza del lugar y el cariño con que les acogen el padre José María y mamá Quiteria, se sienten más felices y confortables, aunque la labor es constante.

El día a día tiene una actividad incesante para todosDesde antes del amanecer hasta entrada la noche, nos hallamos en el más absoluto presente. Siempre. Es lo que exige esta situación en la que nos sumergimos cada día.

Os cuento qué hago yo. En España me licencié en Arte Dramático; soy actriz, profesora y contadora de cuentos. Así que aquí me paso mañana y tarde en la escuela contando historias y cantando a diestro y siniestro. También paso cada día por Casa Mãe, la de los más pequeños, para hacer una sesión mimosa de bebeteca y también por Casa 1 , donde viven los de 6 a 9, para hacer teatro y tratar de encauzar esa extraordinaria energía que tienen, y que aún no saben bien cómo gestionar. Últimamente dedico muchas horas a la biblioteca escolar; estamos tratando de remodelarla para convertirla en un espacio atractivo para los chavales.

Yo también aprendo nuevos juegos infantiles, doy mis primeros pasos de baile de la tradicional Marrabenta, y charlo más de lo que quisiera sobre la crisis española. Qué pesados, todos preguntan. Conocen, de un modo somero, la situación de nuestro país, y yo me ahorro eso de contarles que allá no sabemos ni situar Mozambique en el mapa. La alegría de la gente, aquí, parece un asunto de estado, y las amplias sonrisas pueblan la Escola de la Casa do Gaiato.

Me despido con la maravillosa despedida que se estila aqui, la frase:
Estamos juntos.

Cursos de creatividad y animación a ala lectura en Mozambique

Cursos de creatividad y animación a la lectura en Mozambique

Clase de teatro en mozambique

mozambique en imágenes

Cuentacuentos

cuentacuentos en Mozambique

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Cuentacuentos realizados por Marta Marco en el área de actuación  de la Fundación Mozambique Sur

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El pasado 11 de abril recibimos una visita que revolucionó toda la casa, la escuela, el centro de actividades económicas y hasta el centro de salud. Vino a conocernos nada más y nada menos que la reina de España, doña Sofía.

Ella venía a Mozambique en viaje de cooperación con un gran equipo de personas que trabajan con ella y también con un numeroso grupo de periodistas. La acompañaban el embajador de España y muchos políticos locales.

La reina tenía ganas de conocer nuestro proyecto, y nosotros quisimos recibirla con danzas y cantos, como es costumbre con todos aquellos a los que estas gentes reciben con alegría. En cuanto llegó, los pequeños gemelos Octavio y Gabriel se acercaron a ella, vestidos con coloridos trajes, y también Carimo y Mindo General, que con diez años estaban muy elegantes enfundados en sus trajes de chaqueta y pantalón.

De camino a la capilla (que hizo las veces de salón de actos), los hermanos Cristiano y Marelito tocaron la mbila y la batuka y, una vez allí, toda la escuela la recibió cantando. Los chicos bailaron la danza Chigubo;Raúl, el voluntario que llegó con la organizaciónCruzada por los Niños, había realizado una presentación en imágenes del proyecto, y nuestro amigo José presentó y explicó todo fenomenal.

Después, la reina visitó la sala de arte, donde pudo apreciar los trabajos realizados por los artistas que tenemos, como Osías, Jeremías, Bafana o Siabonga, y las niñas danzaron la tradicional Marrabenta. Pasó por Casa Mãe, donde jugaban los más pequeños de nuestrosgaiatos, y la despedimos con la danza Mutchine.

Toda la comitiva se desplazó entonces hasta la aldea de Massaca, donde realizamos una visita a una familia que, muy amablemente, aceptó nuestra llegada. Esta familia vive enpalhota (cabaña de chamizo y capín), y cuando llegamos estaban cocinando una papilla de maíz enriquecida con cacahuete. La reina probó esta papilladio muestras de que le gustaba y le preguntó a los periodistas si querían probar.

Por último, nos acercamos a las instalaciones de la Fundación Encontro en Massaca (contraparte local de la Fundación Mozambique Sur), donde un numerosísimo grupo de mujeres la recibieron cantando y danzando, le regalaron una capulana -que ella llevó puesta hasta el final-, y se mostró muy interesada en todo lo que iba viendo: la escuela de pre-escolar, el centro de salud, la guardería, el comedor (donde, en tiempos mejores, los niños podían hacer dos comidas diarias; ahora solo una, debido a la gran escasez de apoyo económico), y el centro de actividades económicas y microcréditos, donde se encuentran la casa de comidas, la panadería, el taller de costura, el artesanato,etc.

La anécdota divertida es que aparecieron los cuatro burros que viven en la Casa do Gaiato, montados por nuestros niños, y la reina se puso contentísima. ¡Resulta que le encantan los burros! La verdad es que se mostró muy cercana, cortés y amable todo el tiempo. Y nosotros también, claro.

Reina en Casa mae

Reina en Casa mae

Reina y Gabriel

La Reina con Gabriel en el aula de bellas artes

Reina con gaiatos

Reina con gaiatos

Artículo de Marta Marco

Esta es una de aquellas noticias que da gusto dar: cursos de formación profesionalcon éxito de convocatoria y éxito de asistencia. 

Me acerqué a las instalaciones educativas de Massaca para ver en persona lo que acontencía: aulas llenas, alumnos y profesores motivados, planificación de nuevos cursos.

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La Fundação Encontro le propuso a PROSALUS este proyecto de formación, y esta ONG española consiguió el apoyo económico de la AECID. Por esa vía se consiguió parte del dinero que se necesitaba, y el resto llegó gracias al apoyo incondicional de la Fundación Mozambique SurAntonio Mubetei, responsable de educación de los cursos, me contó con una amplia sonrisa cómo se está desarrollando todo. De paso, me mostró la fotografía de su nuevo bebé, nacido precisamente hace unos quince días, sin avisar y con prisas, dentro del coche en el que iban camino al hospital. La madre volvió a sus estudios hace una semana (con los esfuerzos que uno hace para pagarse la matrícula, no te entran ganas de desaprovecharla).

Los cursos son de Agropecuaria, Electricidad, Costura y Contabilidad; este último ganó por goleada registrando el 50% de las inscripciones. En cualquier momento van a empezar los de Educación de Infancia e Informática. El porcentaje de mujeres en las aulas es del 71’2%.

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Estos cursos tratan de incrementar las oportunidades de formación profesional y validación de títulos en los distritos de Boane (con las comunidades de Massaca y Mahanhane), y de Namaacha (con las comunidades de Mahelane, Changalane e Ndividuane).

Todo el asunto de oficialización, por lo que leo en los informes, ha debido ser un proceso duro, agotador e insufrible. Las cosas de palacio van despacio. Estos cursos buscaban ser oficializados en un nivel medio por el PIREP (Programa Integral de Reforma de la Educación Profesional), una innovación dentro del Ministerio de Educación, para el cual la formación profesional no esrelevante porque no responde a la demanda de las empresas y los formandos no tienen capacidad de auto-empleo.

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Así, desde principios del año 2012 se inició un proceso de legalización de los cursos. La Fundação Encontro es muy joven; por eso, para facilitar los trámites, la autorización se trataba de realizar desde la Casa do Gaiato, que ya trabaja en el país desde hace más de veinte años. En Septiembre2012, el PIREP y el Ministerio de Educaciónvisitaron las instalaciones para conocer las condiciones reales donde se realizarían los cursos. Fue aprobado, pero después dijeron que los alumnos no habían sido sometidos a las pruebas de acceso nacionales. Después, el mismo Ministerio reconoce que no lo pidió. Después, dicen que vale, que se hace. Después, se pide una autorización oficial… En resumen, la autorización no llega y tanto Fundación Encontro como los alumnos consideraron más prudente no arriesgar con los cursos de nivel medio y realizar cursos de nivel técnico.

Se inicia un nuevo proceso burocrático idéntico al anterior, el de la legalización de los cursos técnicos, ahora en coordinación con el Instituto Nacional de Emprego e Formação Profissional (INEFP).Para no aburriros enormemente, os resumo que el proceso de nuevo fue laborioso y pesado.

Huerto

Esta vez, por fin, arrancaron los cursos técnicos, como decía, este 26 de abril de 2013.

La mayoría de nuestros alumnos son jóvenes, algunos responsables ya de familias, de modo que para dar tiempo a procurarsesus propias condiciones de supervivencia, los cursos se imparten tres días por semana en horario de tarde, entre las 13hy las 16h. Los cursos durarán 6 meses, y dos meses más serán para las prácticas.

Los cursos son accesibles para todos los bolsillos, cuestan 100Mt. (2’5 euros), excepto el de Contabilidad que, por asuntos burocráticos (ya que hay que pagar a una institución de fuera), cuesta 1500Mt. (60 euros).

Yo me quiero apuntar. 

Hola a todos,

Este último mes ha sucedido algo muy especial. Junto con Fundaçao Encontro hemos iniciado una colaboración muy especial con una empresa social mozambiqueña:MozambikesPincha este enlace y descubre cómo estamos mejorando la vida de muchas personas mediante… bicicletas!

Fruto de este acuerdo hemos facilitado a mujeres del medio rural bicicletas para acortar el tiempo de sus desplazamientos diarios. Este hecho que a primera vista puede parecer insignificante, resulta de gran valor para la vida de estas trabajadoras. Disponer de un medio de transporte tan económico como una bicicleta (pero prohibitivo para estas personas) hace que las caminatas de 2 o 3 horas que realizan cada día en los trayectos a sus trabajos puedan realizarse en unos minutos.

De este modo estamos logrando mejorar sus condiciones laborales y favorecer la conciliación familiar de estas mujeres.

Si queréis conocer más acerca de este proyecto os invitamos a leer estos dos artículos publicados por nuestros amigos de Mozambikes.

http://mozambikesblog.wordpress.com/2013/08/07/doacao-para-grupo-de-mulheres-rurais/

Traducción: donacion_a_fundacion_mozambique_sur

Entrevista a Esther de Massaca: http://mozambikesblog.wordpress.com/2013/08/08/quem-e-a-esther/

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Esta mañana se han hecho públicas las actuaciones de compromiso social de empresarios premiadas por la Fundación Empresa y Sociedad a través de “esLaIniciativa” en su cuarta edición, correspondiente al cuarto trimestre de 2013. Entre los ganadores figura la Fundación Mozambique Sur, promovida por José Manuel Hoyos de los Ríos, “esLaIniciativa” de financiación privada de la cooperación internacional.

Juju en el pais de las papayas

Os transmitimos las primeras impresiones sobre su estancia en Casa do Gaiato, al sur de Mozambique, de nuestra colaboradora Inés Gil de Antuñano:

Así se llama el primer cuento que he escuchado al llegar a Mozambique y no me llamó la atención por lo imaginativo o contextualizado del título, estamos en un pais donde las papayas crecen por generación espontanea y parece que las hormigas se reproducen de igual manera; ni siquiera por el contenido ecológico, la protagonista Juju descubre el mal que acecha a las papayas debido a la suciedad y basura que prolifera en el país en una valiente aventura con cada uno de los medios naturales. Pero lo que para mí fue más significativo es como lo he escuchado, contado por un niño de 11 años a un grupo de niños de entre 6 y 8 sentados en una alfombra.

Sí, quizás, esto es lo que más impresione a una persona que como yo llega por primera vez a la “Casa do Gaiato”. El lugar es magnífico, en una colina sobre una llanura verde (estamos terminando la época de lluvias), la casa, o más bien las casas (son unas cuantas edificaciones separadas, construidas todas con ayuda de cooperación exterior), son preciosas, en toda su simplicidad están perfectamente integradas al contexto natural de la colina rocosa coronadas por una capilla circular de piedra. Sin embargo la mayor belleza está en esas criaturas que corren y bailan por los caminos que llevan de un lado a otro y en cómo están organizadas para hacer que este gran complejo de casi 150 niños marche basándose en un secreto, la conciencia de que todos son hermanos y se cuidan unos a otros.

Juju en el pais de las papayas

Voy descubriendo que detrás de cada una de las caras hay una historia, muchas de ellas de dolor, de muerte, de abandono, de un origen lleno de interrogantes, y sin embargo la mirada está orientada al presente y al futuro. Estos niños desde muy pequeños han aprendido dos cosas, la primera: “el que no trabaja que no coma”, es decir, todos tienen que poner su granito de arena para hacer que la casa marche, a su manera, como cualquier niño, pero contribuir y trabajar: limpiando, cocinando, cuidando a los animales, doblando la ropa, lavando platos… e infinidad de tareas más. La segunda que son una familia, muy grande y variopinta (si incluimos a los adultos de alrededor) pero una familia, y ahí volvemos al principio, niños de 11 años cuidan de otros de 6, de 5 de 3, les cuentan un cuento, les curan las heridas, comen a su lado en el comedor.

Y yo descubro un valor que a veces en occidente se nos escapa, la belleza de dar, o de “darse”, de estar “en función de los demás”, más que de estar centrado en recibir. Y me hace pensar en la educación que nuestros niños en España muchas veces reciben, donde todo está centrado en ellos, con un gran número de adultos a su alrededor y el gran esfuerzo que para ellos supone des-centrarse.

Parece que aquí en Africa, en la casa do Gaiato, esa lección los niños también la aprenden de una forma más natural y espontánea, de la misma forma que crecen las papayas por todos lados.

Artículo escrito por Inés Gil de Antuñano

Al hablar de Mozambique, bueno, de lo poquito que conocemos de esta zona al sur de este gran país, podríamos hablar de tantas cosas: los agujeros en las carreteras, las “chapas” (transporte público local, unas camionetas) abarrotadas de gente que se sale por las ventanillas, la “energía” o corriente eléctrica, siempre variable y muchas veces ausente, unos camiones destartalados a los que no les queda más que el armazón, pero que andan y cargan…

Y sin embargo hoy me fijo en tanta belleza escondido, o más bien expuesta de una manera que nos puede pasar desapercibida.

Pienso en unos chavales de la aldea de Massaca dándose un baño en una piscina natural improvisada, algo embarrada (nosotros lo denominaríamos charco), y sin embargo ¡menuda fiesta! Ellos no necesitan más preparativos que la disposición natural del ser humano a gozar de lo que le rodea, sin obstáculos ni preocupaciones, disfrutar de lo que se nos ofrece y sacarle el mejor partido al momento.

Me viene a la memoria un grupo de hombres y mujeres el día de viernes santo, una comunidad cristiana que rezaba, más bien cantaba en oración, un grupo humilde, abuelos o más bien abuelas, mujeres, algunas más jóvenes y unos pocos niños, y sin embargo la música en “changana” su lengua, sin instrumentos, pero con voces, tonos, sonidos… que parecía una gran orquesta en perfecta sintonía, te envolvía por su profundidad y hondura, hasta se encogían las entrañas y se ponían los pelos de punta, ¡como un grupo de gente tan sencilla, con una formación probablemente precaria, puede hacer algo juntos que resulte tan perfecto y armónico, tan bello!, una verdadera obra de arte, de un arte muy local y auténtico.

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La última imagen que me sorprende, es de casa, de la Casa do Gaiato, los sábados y domingos, los niños disfrutan de tiempo de recreo, totalmente libre, para jugar, brincar, disfrutar, sobre todo corretear y desfogar. Y he aquí que por los caminos que unen las casas que tienen una ligera pendiente me encuentro a niños que han improvisado unos patines, esquíes… sobre piedra, con unas vainas grandes y duras, frutos de los árboles de acacia de la finca y unas ramas jóvenes que les sirven para ser remolcados por un compañero, se lazan camino abajo, con toda la velocidad que su ingenio les permite… ¡cómo se puede necesitar tan poco para vivir esos momentos de total felicidad y gozo!… momentos que nos hacen tanto bien a todos.

Ojalá supiéramos apreciar tantos momentos “simplemente perfectos” que nos ocurren a diario y dejamos pasar inadvertidos tantas veces, o que simplemente no saboreamos lo suficiente. A lo mejor esta zona del sur de Mozambique todavía tan desconocida nos pueda enseñar un poquito a hacerlo.

 Inés Gil de Antuñano

 Casa do gaiato

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